Una pizarra con la que poder jugar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde bien chica me han gustado mucho las pizarras, de hecho, mi madre me tenía echa una para que me entretuviera pintando, siempre me decía que iba a ser maestra solo por la predisposición que tenía con la pizarra en la mano. La verdad que recuerdo que había un montón de niños que no querían salir nunca a la pizarra, incluso se ruborizaban, unos porque les daba vergüenza y otros porque no se sabían la lección. El caso es que yo siempre levantaba la mano y siempre quería salir me encantaba escribir sobre todo con tizas de colores, me fui haciendo mayor y la verdad que me sigue encantando a día de hoy, tanto es así que creo que incluso se lo he transmitido a mi hija porque desde que tiene uso de razón a mostrado un gran interés hacia ello, lo que pasa que tiene alergia al polvo ya sabéis que de un tiempo a esta parte las alergias está de moda y desde luego no iba a ser mi hija menos, las tizas sobre todo al borrar desprende un polvo molesto que igual lo demás no percibimos pero quienes son alérgicos sí, por lo que comprar una pizarra de estas características estaba completamente descartado.

Claro la criatura quería por encima de todo, una pizarra sobre todo viendo a sus amigas que todas tenían una, a ciertas edades no entienden muy bien que hay cosas que les hace ponerse malitos y que hay que eliminarlo de raíz. Es entonces cuando pensé que debía buscar alguna solución, y me hablaron de la pizarra blanca magnetica con la que no solo podía pintar con rotulador, si no que con un montón de accesorios que se pegaban con mucha facilidad podría inventar cualquier tipo de dibujo bonito hecho con imanes. La verdad que me pareció una magnífica idea, de hecho no tardé mucho en ir a comprarla y debo decir que estamos encantados, ella y yo porque he de admitir que yo también la utilizo, jugamos a las maestras y nos divertimos un montón, lo recomiendo porque es un momento bonito que pasar con tu hija y además si lleva alguna tarea es una forma divertida de hacerla sin que le cueste en absoluto, es más así nunca jamás te pondrá impedimento para sentarse hacerla, sino que será ella misma la que te lo pida cada día.